
Días después, al llegar de la escuela, el papá de Ignacio le explicó que Nacho volvería a casa, pero que no se asustara si su abuelo no lo reconocía ya que creían que nunca mejoraría. Ignacio pasaba los días muy triste al ver a su abuelo la mayor parte del tiempo en cama y otras veces en el sillón y nunca reaccionaba. Un día Nacho trató de decirle algo a Ignacio, pero este último hizo un ruido horrible. A partir de ese momento Ignacio decidió que ayudaría a su abuelo a ser como antes.
Tiempo después, Nacho, pasito a pasito, logró volver a comer, a jugar, a hablar y hasta caminar. Entonces ahora Ignacio le contaba a su abuelo cómo le enseñó a caminar. Le cuenta cómo Nacho se agarraba de sus hombros y él le decía “un pasito y otro pasito”.
Actividades:
1. 1. Los niños podrían realizar junto a sus maestros visitas a hogares para ancianos y leerles cuentos.
2. 2. Se podría programar en la escuela un día como “El día del abuelo” y los niños podrían hacerles cartas a sus abuelos y expresarles cuánto los quieren.
3. 3. Los niños podrían realizar labor comunitaria para otras personas.
4. 4. Se podría entrelazar con otros libros con temas de enfermedades y hacer investigaciones acerca de las enfermedades.
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